dermatosis por presión

Concepto Clínico:Úlcera por presión

CIE-10:L89

La dermatosis por presión, formalmente conocida como úlcera por presión, es una lesión localizada en la piel y/o tejido subyacente, generalmente sobre una prominencia ósea, como resultado de una presión intensa y prolongada, o de una presión combinada con fuerzas de cizallamiento y fricción. Ocurre cuando la presión externa supera la presión capilar, comprometiendo el flujo sanguíneo, lo que lleva a isquemia, necrosis tisular y ulceración. Es un problema de salud pública significativo, especialmente en pacientes con movilidad reducida, como adultos mayores, personas con lesiones medulares o enfermedades neurológicas crónicas. En México, su prevalencia es alta en el ámbito hospitalario y en cuidados domiciliarios de larga duración, representando una complicación frecuente que aumenta la morbilidad, los costos de atención y el sufrimiento del paciente. Su prevención y manejo oportuno son fundamentales en la práctica clínica.

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Descripción Detallada

La dermatosis por presión se siente inicialmente como un área de la piel que está constantemente enrojecida, caliente al tacto y que no palidece al presionarla (eritema no blanqueable). El paciente puede referir dolor, ardor o sensación de hormigueo en la zona. A medida que evoluciona, la lesión progresa desde una ampolla o abrasión superficial hasta una úlcera profunda que puede exponer el tejido subcutáneo, músculo e incluso hueso. La evolución se clasifica en cuatro estadios (I al IV) según la profundidad de la lesión. Lo empeora significativamente la humedad (por incontinencia o sudoración), la mala nutrición (especialmente déficit de proteínas y vitaminas), la fricción por arrastre en la cama o silla, y las fuerzas de cizallamiento (cuando la piel se desliza sobre el plano óseo). La falta de cambios posturales y el uso de superficies de apoyo inadecuadas aceleran su progresión. En estadios avanzados, puede haber secreción purulenta, mal olor y signos de infección sistémica.

Banderas Rojas (Urgencia)

Acuda a urgencias inmediatamente si dermatosis por presión se presenta junto con alguno de estos signos:

  • Fiebre mayor a 38°C, escalofríos o taquicardia, que sugieren infección sistémica (sepsis).
  • Secreción purulenta abundante, mal olor fétido o aumento rápido del tamaño de la úlcera, indicando infección profunda o gangrena.
  • Exposición de hueso, tendón o músculo en el fondo de la úlcera (estadio IV profundo).
  • Signos de isquemia o necrosis extensa alrededor de la úlcera (piel negruzaca, fría y sin sensibilidad).

Se debe buscar atención URGENTE si hay signos de infección sistémica (fiebre, confusión), dolor intenso, o si la úlcera es muy profunda o muestra tejido necrótico. La evaluación debe ser PRONTA (en días) al detectar por primera vez una úlcera en estadio II o superior (pérdida de piel), para iniciar tratamiento y prevenir complicaciones. Para lesiones en estadio I (eritema no blanqueable), se puede manejar inicialmente con medidas de alivio de presión y cuidados locales, pero si no mejora en 48-72 horas, se requiere evaluación RUTINARIA por un médico o enfermera especializada para ajustar el plan de cuidados.

Principales Causas

1

Inmovilidad prolongada

Pacientes encamados o en silla de ruedas que no pueden cambiar de posición por sí mismos, lo que genera presión constante en puntos específicos.

2

Fuerzas de cizallamiento

Deslizamiento del paciente en la cama o silla, que estira y tuerce los vasos sanguíneos subcutáneos, dañándolos.

3

Fricción

Rozamiento repetitivo de la piel contra la ropa de cama o superficies, erosionando las capas superficiales.

4

Humedad

Exposición constante a orina, heces o sudor, que macera la piel y la hace más susceptible a la erosión y a la infección.

5

Estado nutricional deficiente

La desnutrición, especialmente la hipoalbuminemia y los déficits de vitamina C y zinc, comprometen la integridad de la piel y la cicatrización.

6

Alteraciones de la sensibilidad

Pacientes con neuropatías (por diabetes, lesión medular) que no perciben el dolor o la incomodidad que indica la necesidad de moverse.

Síntomas Acompañantes Frecuentes

Eritema (enrojecimiento) persistente que no desaparece al presionar la zona.Dolor, ardor o sensibilidad aumentada en el área afectada.Cambios en la temperatura de la piel: la zona puede sentirse más caliente o más fría que la piel circundante.Aparición de ampollas, abrasiones o úlceras abiertas en la piel.En estadios avanzados, secreción (serosa, purulenta o sanguinolenta) y mal olor en la lesión.

Diagnóstico y Estudios

El diagnóstico es principalmente clínico, basado en la inspección minuciosa de la lesión y la historia del paciente. El médico internista evalúa la localización (sacra, talones, trocánteres, cóccix), el tamaño, la profundidad y el estadio de la úlcera. Se busca la presencia de tejido necrótico (esfacelos negros), infección (celulitis, secreción purulenta) o signos de compromiso sistémico. Se realiza una historia clínica completa para identificar los factores de riesgo: movilidad, estado nutricional, incontinencia y enfermedades de base (diabetes, vasculopatías). El diagnóstico diferencial incluye úlceras venosas, arteriales o por diabetes. En casos complejos o con sospecha de osteomielitis, se solicitan estudios de imagen.

Estudios comunes solicitados:

  • Evaluación clínica completa y estadificación de la úlcera (Escala de Braden o Norton para riesgo).
  • Cultivo y antibiograma de la secreción de la úlcera (si hay signos de infección).
  • Biometría hemática completa y proteína C reactiva (para evaluar infección y estado nutricional).
  • Radiografía simple de la zona afectada (si se sospecha osteomielitis o afectación ósea).
  • Ultrasonido Doppler o angiografía (para evaluar circulación en úlceras de difícil cicatrización, descartando enfermedad vascular).

Tratamientos Médicos

  • Alivio de la presión: Uso de superficies especiales de apoyo (colchones o cojines antiescaras de aire alternante o espuma viscoelástica) y cambios posturales estrictos cada 2 horas.
  • Desbridamiento quirúrgico o enzimático: Remoción del tejido necrótico (esfacelos) para promover la granulación y cicatrización.
  • Curación avanzada de heridas: Aplicación de apósitos especiales (hidrocoloides, alginatos, espumas) que mantienen un ambiente húmedo y limpio, según las características de la úlcera.
  • Manejo de la infección: Antibióticos tópicos o sistémicos según la extensión y el cultivo, junto con un estricto control de la glucosa en pacientes diabéticos y soporte nutricional con suplementos hiperproteicos.

Manejo en Casa (Si no hay Red Flags)

  • Cambios de posición frecuentes (cada 2 horas si está en cama, cada 15-30 minutos si está sentado) realizados por el cuidador.
  • Mantener la piel limpia y seca, usando jabones suaves y cremas barrera (con óxido de zinc) en áreas de riesgo, especialmente si hay incontinencia.
  • Uso de almohadas o cojines suaves para redistribuir el peso y evitar el contacto directo de prominencias óseas con superficies duras.

Preguntas Frecuentes

¿La úlcera por presión es contagiosa?

No, no es contagiosa. Es una lesión causada por factores mecánicos (presión) y la condición de salud del paciente, no por un agente infeccioso que se pueda transmitir a otras personas.

Mi familiar está en cama, ¿cómo puedo prevenir esto?

La clave son los cambios de posición cada 2 horas, usar un colchón antiescaras, mantener la piel limpia y seca, y asegurar una buena alimentación rica en proteínas. Revise diariamente la piel en zonas de presión como los talones, la cadera y la base de la columna.

¿Se puede curar una úlcera por presión en casa?

Las úlceras en estadio I pueden manejarse en casa con alivio de presión estricto y cuidados de la piel. Sin embargo, las úlceras abiertas (estadio II o mayor) requieren evaluación médica para desbridamiento, apósitos especiales y control de infección, pudiendo manejarse en domicilio con supervisión profesional.

¿Cuándo es una emergencia?

Es una emergencia si el paciente tiene fiebre alta, escalofríos, confusión, o si la úlcera huele muy mal, tiene secreción verde/amarilla abundante o muestra tejido negro (necrosis) que se extiende. Esto indica una infección grave que puede poner en riesgo la vida.

¿Qué estudios necesito para saber si la úlcera está infectada?

El médico puede solicitar un cultivo de la secreción para identificar la bacteria y su sensibilidad a antibióticos. También una biometría hemática para ver si hay aumento de glóbulos blancos. En casos profundos, una radiografía o resonancia para descartar que la infección haya llegado al hueso (osteomielitis).

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