obstrucción del conducto nasolagrimal

Concepto Clínico:Dacriocistitis aguda/crónica o Estenosis del conducto nasolagrimal

CIE-10:H04.5 - Estenosis e insuficiencia del conducto lagrimal

La obstrucción del conducto nasolagrimal es una condición oftalmológica común en la que el sistema de drenaje de las lágrimas, que va desde el ojo hasta la nariz, se bloquea parcial o totalmente. Esto impide el drenaje normal de la película lagrimal, lo que provoca un lagrimeo constante (epífora) y, en muchos casos, infección e inflamación del saco lagrimal (dacriocistitis). Ocurre porque el fino conducto se estrecha o se tapa, ya sea por causas congénitas (especialmente en lactantes), cambios degenerativos relacionados con la edad, infecciones repetidas, traumatismos faciales o nasales, o por la presencia de pólipos o tumores. En México, es una patología frecuente en la consulta de oftalmología y medicina familiar, con una prevalencia significativa en dos grupos: recién nacidos (dacriocistitis congénita) y adultos mayores de 50 años, especialmente mujeres, debido a cambios anatómicos y hormonales. La obstrucción no solo es molesta por el lagrimeo, sino que predispone a infecciones recurrentes que pueden complicarse.

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Descripción Detallada

El síntoma cardinal es el lagrimeo constante o epífora, donde las lágrimas se acumulan y caen por la mejilla incluso sin estímulo emocional. Esto suele acompañarse de una sensación de humedad permanente en el ojo y la piel periocular, que puede irritarse y enrojecerse. Con frecuencia, se presenta secreción mucosa o mucopurulenta en el canto interno del ojo, especialmente al presionar suavemente sobre el saco lagrimal (ubicado entre el ojo y la nariz). La evolución es típicamente crónica y progresiva. Inicia con lagrimeo intermitente que empeora con el frío, el viento o la exposición a alérgenos. Si no se trata, la estasis de líquido favorece la infección bacteriana, llevando a episodios agudos de dacriocistitis: dolor, enrojecimiento e hinchazón intensa y localizada en el canto interno, que puede extenderse a los párpados y la mejilla, a veces con fiebre y malestar general. Lo empeoran los resfriados o sinusitis (por inflamación de la mucosa nasal adyacente), los traumatismos en la zona, y la manipulación o frotamiento constante del ojo. En casos crónicos, la piel bajo el ojo puede macerarse y la visión puede verse afectada por el lagrimeo constante y la secreción.

Banderas Rojas (Urgencia)

Acuda a urgencias inmediatamente si obstrucción del conducto nasolagrimal se presenta junto con alguno de estos signos:

  • Hinchazón (edema) y enrojecimiento intenso que se extiende desde el canto interno a los párpados y mejilla, con dolor pulsátil.
  • Fiebre mayor a 38°C, escalofríos o malestar general acompañando al dolor ocular.
  • Pérdida súbita de la visión o visión doble.
  • Aparición de una masa palpable, dura, fija y dolorosa en el área del saco lagrimal que no drena al presionar.

Se debe acudir a URGENCIAS si hay signos de infección aguda severa: fiebre, dolor intenso, hinchazón extensa y rápida progresión de los síntomas, ya que puede evolucionar a celulitis orbitaria o absceso. La consulta debe ser PRONTA (en días) si el lagrimeo es constante y molesto, hay secreción purulenta recurrente o una hinchazón localizada dolorosa. Para un lagrimeo leve y ocasional sin otros síntomas, se puede programar una consulta de RUTINA con el oftalmólogo para evaluación. En lactantes con lagrimeo y legañas persistentes después de los 6-9 meses, se requiere valoración especializada.

Principales Causas

1

Congénita

Persistencia de una membrana en la válvula de Hasner al final del conducto en recién nacidos.

2

Degenerativa/Edad

Estrechamiento (estenosis) del conducto por cambios atróficos y pérdida de elasticidad tisular, más común en adultos mayores.

3

Inflamatoria/Infecciosa

Secuela de infecciones repetidas del ojo (conjuntivitis) o de la vía lagrimal (dacriocistitis), o por sinusitis crónica.

4

Traumática

Fracturas de huesos nasales o maxilares que dañan la anatomía del conducto.

5

Neoplásica

Compresión por tumores benignos (pólipos) o malignos en la nariz, senos paranasales o el saco lagrimal.

6

Iatrogénica

Como complicación de cirugías faciales, nasales (rinoplastia) o radioterapia en la región.

Síntomas Acompañantes Frecuentes

Epífora o lagrimeo constante e incontrolable.Secreción mucosa o purulenta en el canto interno del ojo.Enrojecimiento e irritación de la piel del párpado inferior y mejilla por humedad constante.Dolor, hinchazón, calor y enrojecimiento localizado en el ángulo interno del ojo (signo de dacriocistitis aguda).Visión borrosa intermitente debido al acúmulo de lágrimas y secreciones.

Diagnóstico y Estudios

El diagnóstico inicia con una historia clínica detallada sobre la duración, frecuencia del lagrimeo y episodios infecciosos previos. El médico (oftalmólogo o internista con experiencia) realiza un examen físico minucioso. Esto incluye la inspección del ojo y el área periocular, y la palpación del saco lagrimal para evaluar dolor y si al presionar retorna secreción por los puntos lagrimales (signo de regurgitación). Se realiza el Test de desaparición de fluoresceína: se instila una gota de colorante en el ojo y se observa cuánto tarda en desaparecer del film lagrimal; si persiste, sugiere obstrucción. El lavado o sondaje del conducto lagrimal es un procedimiento diagnóstico (y a veces terapéutico) donde se irriga suero salino a través del punto lagrimal para verificar la permeabilidad. En casos complejos o sospecha de causa tumoral, se solicita imagenología.

Estudios comunes solicitados:

  • Test de desaparición de fluoresceína.
  • Lavado o irrigación del conducto nasolagrimal.
  • Dacriocistografía (radiografía con contraste del sistema lagrimal).
  • Tomografía computarizada (TC) de órbitas y senos paranasales.
  • Endoscopia nasal para evaluar la desembocadura del conducto en meato inferior.

Tratamientos Médicos

  • Manejo médico: Antibióticos tópicos u orales para tratar infecciones agudas (dacriocistitis). Antiinflamatorios para reducir la hinchazón.
  • Masaje del saco lagrimal (Crigler): Técnica en lactantes para ejercer presión y ayudar a abrir la membrana congénita. Se enseña a los padres.
  • Sondaje e irrigación: Procedimiento ambulatorio para dilatar y lavar el conducto. Muy efectivo en obstrucciones parciales o congénitas.
  • Dacriocistorrinostomía (DCR): Cirugía para crear una nueva vía de drenaje entre el saco lagrimal y la nariz. Es el tratamiento definitivo para obstrucciones completas o recurrentes. Puede ser externa o endoscópica.

Manejo en Casa (Si no hay Red Flags)

  • Limpieza suave de párpados y pestañas con gasas estériles y agua tibia o solución salina para remover secreciones.
  • Aplicación de compresas tibias (no calientes) sobre el canto interno del ojo durante 5-10 minutos, varias veces al día, para aliviar la molestia y favorecer el drenaje en casos leves.
  • Evitar frotarse los ojos con fuerza para no aumentar la irritación.

Preguntas Frecuentes

¿Mi bebé tiene muchas legañas y lagrimea, es grave?

Es común en los primeros meses por una obstrucción congénita. No suele ser grave. Se recomienda limpieza suave y masaje del saco lagrimal. Si persiste después del año o hay hinchazón y pus, debe ver al oftalmólogo pediatra.

¿La cirugía (DCR) es la única solución para adultos?

No siempre. Primero se intenta manejo médico y sondaje. La DCR se reserva para casos crónicos, completos o con infecciones repetidas. Es un procedimiento muy efectivo (éxito >90%) para restaurar el drenaje.

¿Puede causar ceguera?

La obstrucción en sí no causa ceguera. El riesgo mayor es una infección aguda (dacriocistitis) que no se trate y se extienda a la órbita (celulitis orbitaria), lo que sí puede comprometer la visión. Por eso es clave tratar las infecciones.

¿Cuándo es emergencia?

Cuando hay dolor intenso, fiebre, hinchazón rápida y enrojecimiento que se extiende más allá del párpado. Estos son signos de infección severa que requiere antibióticos intravenosos y evaluación urgente para evitar complicaciones.

¿Qué estudios necesito?

El diagnóstico inicial es clínico (examen y lavado lagrimal). Si el caso es complejo o se planea cirugía, el médico puede solicitar una dacriocistografía o una tomografía para ver la anatomía exacta y descartar otras causas como tumores.

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